Sin tiempo para nosotros

Noviembre 15th, 2008 by eneasshahuri

La política y la economía nos han dejado sin nada por lo que luchar. Hoy la rebeldía, a nivel general, se expresa en televisivos debates a través de insultos, violencia y maltratos, en resumen: desprecios varios hacia los más próximos, hacia los que tienen las mismas necesidades, problemas y ningún poder de cambiar las cosas, el rumbo de los acontecimientos o decidir. La rebeldía no tiene ninguna causa, el poder –no como algo abstracto, si no el real-, el que ostentan ricos magnates y sus cómplices  políticos, se las han ingeniado para no ser ellos el foco del descontento social y personal. Están por encima del bien y del mal y siguen viviendo en la abundancia y la opulencia, en la popularidad a veces. Mientras, los de “abajo” aspiran a tener o tienen una Play Station 2, conexión a internet, un coche y un piso caro que cuesta una vida pagarlo, una única vida dedicada a pagar un techo. Y sin nada por lo que luchar, nada que dignifique a la persona, al Ser, nada que mejore la especie, nada que no sea material…Y así es como con la perdida de objetivos se pierde la educación, la conciencia y se entierra todo bajo un amasijo macroeconómico, enmascarado de poder de decisión cada cuatro años. Todo se entierra bajo una apariencia de sonrisas y democracia que no son más que el cebo para hacerle a uno sentirse libre, en una sociedad basada en relaciones económicas de “yo produzco, tu consumes”. Somos los de “abajo”, los que con nuestro esfuerzo costeamos la pista de tenis, la piscina climatizada, los cocktails, las juergas, los puros y un sinfín de caprichos de los que ostentan ese poder. Y encima creyendo que se trabaja para conseguir una vivienda, unas vacaciones, desconectar el fin de semana…

Hasta ahora el gran logro social del siglo XXI ha sido conseguir la tarifa plana y juegos on line y evidentemente enlazar los contratos temporales, para así poder mantener este gran nivel de vida.

Creemos que el poder es algo abstracto, que está por ahí arriba, como Dios, que en teoría –tanto uno como otro-, vela por nosotros pobres pecadores, cuando en realidad ese siniestro ente –el poder- que domina nuestro destino, tiene nombre y apellidos, son puestos hereditarios que con el transcurso de los años y las décadas han conseguido confundirnos hasta tal punto que creemos que no hay nada por lo que luchar, que la sociedad evoluciona por sí misma sin necesidad e que hagamos nada, que todo llegará, cuando lo único que llegan son los suculentos dividendos, nada abstractos, para los que están en el poder. Y la otra realidad, tampoco nada abstracta será –es-, que seguiremos tan hasta el cuello de hipotecas, tarjetas de crédito y prepago de móvil que no nos quedará tiempo para nosotros.

¡Hola, mundo!

Noviembre 15th, 2008 by eneasshahuri

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